1.Una igualdad no se juzga a ojo
En un terreno de petanca, dos bolas pueden parecer gemelas cuando un o dos milímetros las separan. La igualdad de puntos debe anunciarse, por tanto, solo después de una medición seria. El jugador que ha jugado la última bola, o uno de sus compañeros, realiza la primera medición con un instrumento adecuado. El equipo adversario puede medir a su vez, y el árbitro puede ser consultado en cualquier momento.
El punto de referencia es la distancia entre cada bola y el boliche. No basta con que las bolas estén cerca una de otra: deben estar a igual distancia del boliche y pertenecer cada una a un equipo diferente. Si las dos bolas son del mismo equipo, no hay igualdad que enfrente a los campos en el sentido del artículo 28.
2.Caso 1: los dos equipos ya no tienen bolas
La mano ha terminado y las dos bolas más cercanas están a igual distancia. Como nadie puede retomar el punto, la mano es nula. Ningún campo marca punto. El boliche pertenece al equipo que lo había lanzado previamente, lo que permite determinar quién lo volverá a lanzar en la siguiente mano.
Esta situación es rara pero perfectamente clara. No hay que desempatar a los equipos con una segunda mirada, una estimación del terreno o una regla de juego limpio inventada en el momento. Si la medición confirma la igualdad y las reservas de bolas están agotadas, el marcador no se mueve.
Los tres escenarios del artículo 28
3.Caso 2: un solo equipo tiene aún bolas
Si el equipo A y el equipo B tienen sus bolas más cercanas en igualdad, pero solo el equipo A dispone aún de bolas en mano, el equipo A las juega. Marca luego tantos puntos como bolas finalmente colocadas más cerca del boliche que la bola adversaria más cercana.
La formulación es importante: tener bolas no da automáticamente todos los puntos. Cada bola restante debe jugarse y evaluarse. Un equipo puede encadenar un acercamiento prudente, fallar el punto y dejar el marcador sin cambios; también puede lograr dos colocaciones y transformar la igualdad en mano ganadora. El tiro no es obligatorio: la elección depende de la posición y del riesgo.
Ejemplo: después de las bolas jugadas, una bola de cada equipo está en igualdad. El equipo rojo guarda dos bolas, el equipo azul no guarda ninguna. El rojo juega una primera bola que se vuelve la más cercana: consigue un punto. Su segunda bola acaba detrás de la bola azul: no consigue punto adicional. La mano reporta, por tanto, un punto al rojo, no dos.
4.Caso 3: los dos equipos tienen aún bolas
Cuando cada equipo dispone aún de bolas, es el equipo que ha jugado la última bola el que vuelve a jugar primero. Luego juega el otro equipo, y así sucesivamente. Esta alternancia continúa hasta que el punto pertenezca a un campo. El reglamento no pide volver a jugar simultáneamente ni echarlo a suertes.
Una vez que un equipo consigue el punto, la lógica habitual se reanuda: el equipo que no tiene el punto juega. Si la igualdad persiste después de una bola por cada lado, se continúa la alternancia. En cuanto un equipo se queda solo con bolas, se aplica el caso 2: las juega y solo cuenta las que acaban por delante de la mejor bola adversaria.
La mecánica de la alternancia
Imagina una igualdad al final de una mano tensa:
5.¿Cómo contar los puntos después de la igualdad?
El recuento empieza solo cuando la situación está desempatada. El equipo que posee la bola más cercana marca un punto por esa bola, luego cada bola adicional del mismo equipo situada por delante de la mejor bola adversaria suma un punto. Las bolas detrás de esa referencia no cuentan.
| Situación medida | Continuación prevista | Marcador de la mano |
|---|---|---|
| Igualdad, ninguna bola en mano | Se detiene la mano | 0 punto |
| Igualdad, el rojo solo juega | El rojo juega sus bolas | Según las posiciones finales |
| Igualdad, dos equipos juegan | El último equipo en jugar recomienza | Tras la alternancia |
| Ninguna bola en terreno autorizado | Aplicación del punto nulo | 0 punto |
También hay que comprobar que las bolas siguen siendo válidas. Una bola que haya pasado por completo a terreno prohibido no entra en el recuento. Si regresa por una pendiente o un obstáculo, sigue siendo nula y lo que haya desplazado debe reponerse en su sitio según las reglas aplicables. Una medición de igualdad no rehabilita una bola ya nula.
6.El papel del árbitro y los buenos gestos
El árbitro puede ser consultado antes, durante o después de las mediciones, pero hay que llamarlo antes de recoger las bolas. Una bola retirada antes del recuento de puntos es nula y ninguna reclamación puede reparar luego el error. Se deja, por tanto, la posición intacta, se marca si es necesario y se mide con método.
En un torneo, el capitán o el jugador que ha lanzado la última bola debe anunciar con calma la medición. Los adversarios tienen derecho a controlar. No es una falta de confianza: es el funcionamiento normal de una regla que a veces se decide por unos milímetros. Una medición contradictoria debe ser resuelta por el árbitro, cuya decisión es inapelable en el terreno.
Cuando dos bolas están en igualdad, no prepares ya el gesto siguiente. Anota mentalmente quién ha jugado la última bola, cuenta las bolas restantes de los dos equipos y deja que la medición se haga. Estas tres informaciones dan casi inmediatamente el escenario correcto del artículo 28.
El Guía Definitiva del Punto en la petanca ofrece métodos concretos para leer las distancias, elegir la trayectoria y evitar las decisiones tomadas al azar.
FAQ — Igualdad de bolas y puntos
Artículos relacionados
Referencia: reglamento oficial FIPJP, artículos 25, 26, 27 y 28. La FIPJP indica que no se ha decidido ninguna modificación del reglamento de juego para 2026.